Photo by Boris Kačan

Un país tan hermoso que hasta sus paredes de piedra seca son obra de arte

¿Has disfrutado alguna vez de un vuelo rasante sobre las islas y costa de Croacia y te has maravillado con el patchwork de sus paredes de piedra seca? ¿Te has dado cuenta que parecen colchas impecablemente construidas? Lo fueron sin ningún mortero ni cemento y se han conservado durante miles de años en algunos casos. Hay quien bromea con que estas paredes son ejemplo de matar el tiempo durante los lentos meses de invierno, cuando sus creadores competían en construir la mejor albarrada posible. No obstante, los motivos reales son fascinantes, como lo es el arte de la construcción de piedra seca en Croacia.

Este arte en Croacia, su dominio y sus técnicas fueron mundialmente reconocidos en Noviembre de 2018, cuando la UNESCO la incluyó en su Lista de Bienes Intangibles de la Herencia Cultural de la Humanidad.

 

Lo que a simple vista parece una sencilla tarea, consistente en encajar piedras, es una técnica compleja que se remonta a miles de años. Basta con echar un vistazo a la llanura de Starigrad en la isla de Hvar, también incluida en la lista de la UNESCO. Ahí esas paredes fueron construidas para dividir terrenos hace muchos años y gran número de ellas se mantienen de pie todavía.

 

Las razones que motivaron las construcciones de piedra seca (en croata, “suhozidi”) y sus estilos varían considerablemente. En algunos casos fueron agrícolas. El cultivo del terreno exigía extracción de piedras que fueron utilizadas para levantar lindes. Asimismo se aprovecharon las piedras para levantar elementos de protección contra el fierro viento bora en algunas islas como Pag, tanto para personas como para ganado.

Algunas islas conservan espectaculares paredes de piedra seca que se remontan a los tiempos de los Liburnios. Estos primeros colonizadores ya usaron esa técnica en sus lindes y refugios, dejando así huella de su pericia. La construcción de la piedra seca es toda una habilidad consistente en encajar las piedras aprovechando su forma, sin ningún tipo de argamasa, usando para ello las manos como única herramienta.

 

Quizás el más asombroso ejemplo de ello es la diminuta isla de Baljenac, especialmente cuando se ve desde el aire. Esta isla, con apenas 0,14 kilómetros cuadrados, posee unos increíbles 23 km de pared de piedra seca, pero eso no es lo más curioso, ya que la forma de la propia isla y el intricado laberinto de paredes semejan una gigantesca huella dactilar. Gracias a Ivan Vucetic, natural de Hvar, fundador de dactiloscopia, la huella dactilar podría considerarse uno de los símbolos de Croacia.

Otro sorprendente ejemplo de este tipo de construcciones, esta vez localizado en las tierras del continente, son los antiguos viñedos de Primosten, cuyas viñas sacan el mayor partido posible de un terreno pobre y están protegidas por unas magníficamente bien construidas paredes de piedra seca. Aunque en el pasado su construcción fue un trabajo extenuante, sus resultados merecieron la pena y tanto sus habitantes como los modernos turistas los aprecian, sobre todo cuando degustan sus famosos vinos.

Cabe destacar que la técnica de la piedra seca no se limitaba solo a paredes o lindes. Desde Istria a Dalmacia pueden encontrarse distintos tipos de refugios erguidos de esta manera, en los que campesinos y pastores descansaban y se protegían de las inclemencias del clima. Estas construcciones de piedra seca eran lo suficientemente altas para permitir a una persona permanecer de pie dentro de ellas y variaban mucho en su forma, desde el techo cónico, llamado “kazun” en Istria, al redondo, “bunja” en Dalmacia.

En los últimos años en Croacia se ha revivido el interés por las formas tradicionales de trabajo y es posible ahora aprender sobre la arquitectura de paredes de piedra seca e incluso participar en talleres en varias localidades, como por ejemplo en Velo Grablje, en la isla de Hvar, que inaugura todos los años su festival de la lavanda con un taller de construcción en piedra seca. Pero solo hay un sitio al que ir si quieres lo mejor…

Dragodid.

El proyecto Dragodid debe su nombre a la tradicional ciudad de piedra situada en el interior de la isla de Vis y actualmente deshabitada. Ha tenido un impacto tan importante en la conservación y promoción de la piedra seca y otras auténticas técnicas de construcción que ha sido galardonado con el premio Europa Nostra de la Herencia Cultural de la UE en 2011. En 2018. se celebró un taller internacional de estudiantes de arquitectura durante el cual partes de la localidad fueron laboriosamente reconstruidas al modo tradicional. Es una iniciativa que ha traspasado los límites del pueblo desde que comenzó, en 2010, incluyendo distintas publicaciones sobre esas técnicas de construcción.

Así que la próxima vez que hagas una pausa para admirar la belleza de la herencia croata de la piedra seca, tómate un momento para apreciar el duro trabajo que exigió y las dificultades superadas para crear esa vista tan espectacular que disfrutamos hoy.