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Juegos de sed: la historia de los antepasados de la zinfandel

Con alrededor de 130 variedades de uva autóctonas, muchas de ellas con nombres sin una sola vocal y casi impronunciables para los extranjeros, la idea de conocer los vinos croatas puede descorazonar a los que no tienen cierto bagaje en esta cuestión. Pero merece la pena intentarlo, sobre todo cuando se trata de las variedades del litoral croata, que dan lugar a unos vinos increíbles. Algunas variedades, de hecho, resultarán más conocidas de lo que te imaginas.

La prima de la uva americana
La lengua se nos traba con crljenak kaštelanski, una variedad de Kaštela, estudiada con detenimiento hasta que los expertos de la Universidad Davis confirmaron en 2001 que su ADN coincidía plenamente con la famosa zinfandel norteamericana. Así es, esta palabra prácticamente impronunciable denomina la zinfandel original, que no es más que una entre muchas delicias y tesoros vinícolas que te aguardan en el viaje por la espectacular costa y las islas adriáticas.

Uva pequeña, sabor intenso
El parentesco con la zinfandel no termina aquí, teniendo en cuenta que el tinto más popular de Dalmacia, el plavac mali (cuyo nombre se deriva de los pequeños pero fuertes granos de uva que proporcionan un sabor intenso) comparte el antepasado con la zinfandel original. Debido a la situación de los viñedos en las laderas de la península de Pelješac y a los extremamente escarpados viñedos en el flanco meridional de Hvar, la vendimia de la plavac mali es difícil y, junto con la escasez de su fruto, esto se refleja en su alto precio. Pero si quieres tener una experiencia completa de Dalmacia, no hay vino mejor. El plavac mali se encuentra casi por toda Dalmacia, pero la costa y las islas son todavía más fascinantes por la gran cantidad de variedades autóctonas limitadas a localidades selectas. En la isla de Vis, por ejemplo, las raíces de la vid penetran la arena, lo que le proporciona unos rasgos diferentes de la mayoría de las variedades internacionales que se pueden catar en cualquier parte del mundo.

Ivo Biočina

Uva especial de islas especiales
Veamos, por ejemplo, la isla de Hvar. Hay seis variedades de uva que se cultivan sólo en esta isla, en la que destaca la bogdanjuša, un vino ligero cuyo nombre significa “don de Dios” y que hoy en día se exporta hasta a California. También tenemos la darnekuša, variedad de uva tinta que se cultiva a más de 400 metros de altura sobre el mar, en la isla cuya cumbre alcanza los 621 metros.
Las islas vecinas tienen sus propias cepas. Uno se pregunta por qué Marco Polo habrá dejado Korčula después de probar la grk, una variedad de vino blanco que sólo se cultiva en los viñedos arenosos de Lumbarda y cuya popularidad es evidente por el hecho de que sólo se pueden comprar dos botellas cada vez. Korčula es conocida también por el blanco más famoso de Dalmacia, el pošip, gracias al cual la zona de Čara es la protagonista vinícola de la isla y que ahora se puede encontrar también en Hvar, Brač y otras partes de Dalmacia. Hay variedades autóctonas que merecen ser descubiertas también en la parte septentrional de la costa, como por ejemplo la žlahtina en la isla de Krk, cuyos viñedos dorados rodean el encantador pueblo de Vrbnik.

País de la uva
No se puede hablar de vinos de la costa croata sin hacer mención especial de lo que algunos consideran esencial; sus vinos autóctonos de una calidad excepcional. Los vinicultores de Istria no pueden estar más orgullosos de sus dos variedades autóctonas, y tienen razón. Los restaurantes locales les apoyan ofreciendo a los clientes el malvasía blanco y el teran tinto.

Ivo Biočina

La costa y las islas de Croacia ofrecen una fascinante diversidad de atracciones, cultura, tradición y riqueza gastronómica, a la que acompaña a la perfección una gran diversidad de variedades de uva. Estamos convencidos de que la primera copa hará desaparecer todas las dificultades con la pronunciación de los nombres de estos vinos.

Maja Danica Pečanić