Photo by Alan Čaplar / Via Dinarica

Donde las montañas se unen con el mar Adriático

La espectacular e interminable costa adriática de Croacia, es sin duda, la atracción turística más importante del país, pero si buscas una experiencia totalmente diferente, donde las montañas se encuentran con el mar, una pequeña y fascinante región al norte del país te llevará a un mundo natural de bosques vírgenes, espectaculares cuevas y pintorescas montañas, cuya flora y fauna te trasladan a otro mundo. Perfectamente ubicada en la autopista que conecta el continente con la costa, Gorski kotar se sitúa tan solo a 30 km del Adriático, pero es un mundo aparte, una verdadera vuelta atrás en el tiempo hacia una naturaleza intacta. Una amplia gama de actividades, productos gastronómicos autóctonos y tradiciones locales que se centran en torno a la naturaleza – Gorski kotar es una región como ninguna otra en Croacia.

La naturaleza en su máxima expresión

Uno de los ocho parques nacionales de Croacia, Risnjak (llamado así por el lince) está ubicado aquí, con una gran cantidad de bosques intactos, prados, arroyos, ríos, cuevas y montañas con una flora y fauna únicas. Esto incluye el nacimiento del poderoso río Kupa, cuyo curso superior se conoce como el ‘mágico valle de las mariposas’. Pero Risnjak no es la única área protegida; el parque forestal de Golubinjak y su bosque de coníferas y numerosas cuevas y rocas ganó su estatus de protección en 1961, mientras que el Zeleni vir y el Vražji prolaz en Skrad fueron declarados como reserva especial geomorfológica en 1962. ¡Qué fantástico cuarteto!

Hay mucho para atraer a los amantes de las cuevas, incluyendo la cueva Vrelo de 300 m de longitud, que no sólo es popular por sus formaciones sino también por ser una de las más accesibles en Europa, tanto para los niños como para personas con movilidad reducida. La cueva Lokvarka, de 1.200 m de longitud es una de las cuevas más largas de Croacia. Su lago artificial del mismo nombre se suma al impresionante escenario de los bosques de coníferas que lo rodean.

La actividad en su apogeo

Con tal variedad natural para explorar, no es de extrañar que Gorski kotar sea el lugar ideal para practicar un gran número de actividades al aire libre. Excursionistas, senderistas y especialmente ciclistas estarán más que satisfechos. Con más de 400 km de rutas ciclistas marcadas, los ciclistas pueden establecer sus propios retos; ¿por qué no conectar las montañas y el mar Adriático en una ruta llena de adrenalina? La temporada de invierno trae sus propios retos deportivos, y mientras la gente viene a disfrutar de ese aire fresco de la montaña, otros montan en trineo o visitan alguna de las estaciones de esquí. Habiendo miles de posibles actividades, una cosa es segura – no puedes aburrirte en Gorski kotar.

La cultura en su punto álgido

Aunque predomina la naturaleza, hay mucho patrimonio cultural y tradiciones para explorar, incluyendo castillos, museos, iglesias, patrimonio sacro, arquitectura etnográfica, molinos y talleres de escultura. No hay que perderse el castillo Zrinski en Brod na Kupi, que data de 1651 y que en la actualidad alberga un museo de la caza, la silvicultura y la pesca, mientras que la etno casa Rački, Palčava Šiša, la casa Delač y la etno colección Lič muestran el rico pasado de la región. De las 12 iglesias de la zona de Brod Moravice, el monasterio ortodoxo en Gomirje es uno de los más occidentales y ha sido siempre el centro espiritual de la vida religiosa de la población ortodoxa.

La cocina en su mejor momento

Con tal colección de plantas, la disponibilidad de una selección excelente de rakijas con sabores – del enebro al pino – no es de sorprender, es solo un ejemplo de la rica oferta gastronómica. La especificidad de Gorski kotar se aprecia en la oferta culinaria que se focaliza en la disponibilidad local de una gran variedad de setas, e incluso lirones, que son una especialidad de la región poco común.

De mayo a noviembre se tiene lugar el festival ‘Plodovi Gorja’ que celebra y promueve la comida autóctona y las tradiciones de la región. Los amantes de la carne disfrutarán de las especialidades locales, incluyendo el oso, el jabalí y el ciervo salvaje, que a menudo se sirven en estofado con gnocchi y frutos del bosque condimentados. Y mientras que el pescado fresco del Adriático está de moda en los restaurantes costeros, aquí los ríos y los lagos de aguas cristalinas ofrecen una gran variedad de pescado de agua dulce, siendo la trucha el más común.

Sí, esto también es Croacia. Un mundo de bosques naturales, montañas y lagos, un mundo lejos de los lugares más turísticos donde se puede convivir con la naturaleza, relajarse o hacer deporte, experimentar las tradiciones y los platos únicos de una región no tan turística, pero de las más accesibles de toda Croacia.