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No hay azúcar en el oro dálmata

La costa dálmata es conocida por sus playas interminables, agua cristalina, numerosas islas idílicas y doradas puestas de sol, pero ¿sabías que también es fuente de un oro muy diferente?

La costa dálmata es conocida por sus playas interminables, agua cristalina, numerosas islas idílicas y doradas puestas de sol, pero ¿sabías que también es fuente de un oro muy diferente y muy codiciado? El llamado oro blanco. Se manifiesta en forma de la sal, y fue a lo largo de los siglos el principal producto y fuente de un tercio de los ingresos de la República de Dubrovnik (también conocida como Ragusa) gracias a una única salina. En la historia de la costa adriática la sal ha jugado un papel crucial, y sigue jugándolo hasta el día de hoy. Es un relato interesante, otra atracción que merece la pena ser explorada si decides tomar un pequeño descanso de la playa.

Ston: los cimientos

Empecemos con lo más importante, la localidad de Ston, cuyas impresionantes murallas de piedra fueron construidas precisamente para proteger este tesoro. Las murallas ofrecen hoy en día un mirador excelente desde el cual se pueden contemplar las impresionantes salinas de Ston, en las que se producen cada año más de 500 toneladas de sal. Las salinas de Ston son las más antiguas de Europa, con una historia que se remonta 4000 años al pasado, y son también las salinas más grandes que se conservan en el Mediterráneo. Una verdadera piedra angular de la producción de sal.

Nin: el pueblo museo

Un poco más lejos por la costa, junto a la localidad de Nin, con su catedral más pequeña del mundo, se desarrolló otra historia en torno a la sal, pero con un desenlace diferente después de que los venecianos tomaran el control y cerraran la salina. La tradición ha sobrevivido pese a todo y la salina de Nin presume hoy en día de uno de los entornos más saludables del mundo, ya que se encuentra en una laguna rodeada por cinco parques nacionales. Al igual que en Ston, la sal se cosecha a mano, tras un proceso que consta de cinco fases, y contiene ingredientes saludables como el iodo, el bromo y el potasio. Conviene mencionar que esta sal recogida a mano recibe también el nombre de „flor de sal“, ya que sus cristales recuerdan a pétalos de una flor. Puedes admirar éste y otros fenómenos relacionados con la sal en el Museo de la sal de Nin, una vez decidas hacer pausa en el agradable recorrido por la bella Nin, que parece otro museo.

Pag: la isla premiada

Si existe una isla que se asocia con la sal, sin duda se trata de Pag, con sus condiciones climáticas singulares y el aire salado que juega un papel importante en el curado del famoso queso local, galardonado con numerosos reconocimientos internacionales, así como en la cría del famoso cordero de Pag.
La historia de las salinas de Pag comienza como muy tarde en el año 999, y la relación de la isla con este don de la naturaleza puede estudiarse en su pequeño, pero bien documentado museo de la sal. Cabe recordar que una combinación de queso y de flor de sal sirve de un recuerdo excelente. Recomendamos que inhales hondo este aire salado; te hará falta durante el recorrido por la isla, cuyas vistas no tardarán en quitarte el aliento.

Como es el caso con la mayor parte de la industria alimentaria en Croacia, el proceso de la obtención de la sal es completamente natural y de alta calidad, en línea con el concepto de la dieta mediterránea merecedora de formar parte del patrimonio cultural de la UNESCO. No pierdas por eso la oportunidad durante el viaje de degustar delicias culinarias aderezadas con este condimento que vale su peso en oro.